Con la harina que compramos cada año, más de 50 hectáreas se cultivan sin pesticidas ni fertilizantes de síntesis, dejando el suelo mejor de como lo encontraron. Un suelo con más vida da un grano con más sabor.
Fermentamos nuestros panes lentamente, durante horas, sin levadura industrial ni aditivos. La fermentación larga desarrolla más sabor y aroma, mejora la conservación del pan y lo hace más fácil de digerir.
Harina ecológica
Trabajamos con harinas ecológicas molidas a la piedra, de cultivos sin pesticidas ni fertilizantes de síntesis, y compramos a agricultores que reciben un precio justo y estable por cuidar la tierra.
Molida a la piedra
La molienda a la piedra conserva el germen y el salvado interno del grano, manteniendo más nutrientes, fibra y aroma que las harinas refinadas industriales.